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ANÁLISIS DE LA COYUNTURA ELECTORAL Y PROPUESTA DEL MOVIMIENTO AL SOCIALISMO (MAS)


“El deber de todo revolucionario es ser por lo menos más revolucionario que la burguesía más ‘revolucionaria‘” Roque Dalton


En la primera vuelta hubo ocho candidaturas para la presidencia y la vicepresidencia de la República, pero la disputa fundamental se concentró entre el candidato del oficialismo, Lenín Moreno, quien obtuvo el primer lugar con el 39,36% de los votos válidos y los dos candidatos de la derecha política que actuó dividida entre el binomio Lasso-Páez de CREO (28,09% de los votos válidos) y Viteri-Pozo del Partido Social Cristiano (16,32% de los votos válidos). El General Paco Moncayo de tendencia socialdemócrata, que encabezó a una coalición de partidos de izquierda llamada Acuerdo Nacional por el Cambio, alcanzó el cuarto lugar con el 6,71% de la votación. Los votos nulos y blancos que de manera antidemocrática no se contabilizan para los resultados, representaron el 9,62% y el ausentismo fue el 18% de la población empadronada para el sufragio. Tales resultados dan lugar a una segunda vuelta electoral entre los dos finalistas, Moreno y Lasso, que se realizará el próximo 2 de abril.
Una primera evidencia que se desprende de los resultados cuantitativos, es que el partido de gobierno, Alianza País, perdió apoyo popular respecto a la anterior elección del 2013, en aproximadamente 1 millón 200.000 votos, al disminuir del 57% que obtuvo Rafael Correa en ese año, a cerca del 40% en la actualidad con Moreno, lo cual significa alrededor de 17 puntos porcentuales menos.
Una segunda evidencia es que la derecha se fortaleció electoralmente, ya que Lasso alcanzó 2 millones 652.000 votos, aproximadamente 700 mil votos más que en el 2013, en que ya participó como candidato. Si sumamos la votación de 1 millón 540 mil votos que alcanzó Cynthia Viteri, tenemos un incremento muy significativo de la fuerza electoral de la derecha respecto al 2013.
La “izquierda”, que obtuvo una votación muy baja en el 2013 con Alberto Acosta (3,4%), mejoró su performance con Paco Moncayo, quien realizó una campaña bastante tibia donde difícilmente se podían reconocer los postulados propios de la izquierda anticapitalista, ubicándose en el mejor de los casos en el espacio de la izquierda reformista; estuvo muy por debajo de las expectativas generadas en este sector.
El gobierno de Correa y su candidato Lenín Moreno tuvieron que desplegar un enorme esfuerzo para mantener su posición hegemónica. A través de la apabullante propaganda oficial lograron disimular la realidad de la crisis económica y el alto desempleo que afecta al Ecuador desde el 2015, así como los escándalos de corrupción donde se hallan involucrados altos funcionarios del régimen. Además, Moreno se vio obligado a utilizar la demagogia del baratillo de ofertas, tales como triplicar el bono que se entrega a las personas más pobres, bono para los viejitos, la adquisición de viviendas sin costo a los que no la tienen, o crear 40 nuevas universidades públicas (en la actualidad son 33).
Este discurso demagógico muestra que el plan de esta candidatura es seguir favoreciendo a los empresarios y banqueros a costa de los sacrificios de los trabajadores y los sectores más empobrecidos. Es evidente que frente a la crisis económica, existen recursos y formas reales de resolver los problemas de los explotados, por ejemplo: dejando de pagar la deuda externa, aumentando los salarios y los derechos de los trabajadores, impulsando una Reforma Agraria que permita tener una existencia digna a los campesinos, reduciendo el número de horas de trabajo por igual salario, distribuyendo el presupuesto de la universidades elitistas como “Yachay” a las demás universidades públicas, entre otras alternativas.
De manera similar, los candidatos de la derecha entraron en la competencia del baratillo de ofertas y la demagogia. Así por ejemplo, el tema recurrente de la campaña de Lasso ha sido el ofrecimiento de crear 1 millón de empleos en caso de llegar al poder, y de suprimir 14 impuestos lo cual significaría 3 mil millones de dólares menos para el presupuesto del Estado, es decir menos capacidad de inversión y de generación de empleos por parte del sector público.
Posición ante la segunda vuelta electoral
Está claro que ninguno de los binomios finalistas que disputarán la segunda vuelta electoral del 2 de Abril, expresan los intereses de la clase trabajadora y los sectores sociales que se han movilizado por sus derechos y en contra del capitalismo.
Tanto la fórmula Moreno-Glass como de Lasso-Páez, tienen como objetivo central profundizar el sistema capitalista con su secuela de desigualdad, explotación, pobreza y discriminación.
Descomposición de la “democracia liberal”
La primera vuelta electoral ya mostró que la llamada “democracia liberal o representativa” lejos de permitir una elección libre y espontánea de la población, que en el caso ecuatoriano está obligada a votar, es un evento mercantil en el cual los candidatos se venden en base a costosas campañas publicitarias y donde, más que programas y planes serios y viables, lo que se produce es un baratillo de ofertas demagógicas. Es un evento que responde a la lógica capitalista, es decir a las leyes del mercado, donde el voto del ciudadano sufre el condicionamiento de la propaganda electoral vehiculizada por los oligopolios mediáticos tanto estatales como privados (Alejandro Teitelbaum). Por eso tal autor, al igual que muchos otros, señala con sobra de argumentos que la democracia representativa es un mito que se encuentra en estado de descomposición avanzada. Además, el proceso del sufragio estuvo ensombrecido por una serie de irregularidades e inconsistencias que sembraron la incertidumbre y la sospecha de acciones fraudulentas por parte del oficialismo.
Uno de los mejores ejemplos de la crisis que afecta a la mal llamada democracia es lo que ocurrió hace poco en los Estados Unidos con el triunfo de Donald Trump. La potencia que se jacta de ser el paradigma de la democracia termina colocando en el poder a un magnate que alcanza notoriedad con un discurso racista, xenófobo, machista y nacionalista que para ganar apela a los instintos más bajos que se creían superados a estas alturas de la historia. Ya ungido en el poder el nuevo presidente ha desatado una campaña contra los migrantes mexicanos y latinos en general, así como los provenientes de países de cultura musulmana, a quienes se acusa de ser los causantes de la falta de empleo, la violencia y los problemas estructurales de la sociedad capitalista, la cual se halla atravesada por una crisis económica, social, política, ambiental y moral (crisis civilizatoria). Mientras tanto, se trata de cubrir con un manto de olvido el horror causado por las intervenciones bélicas norteamericanas y de sus aliados europeos de la OTAN en países como Siria, Irak, Libia, Palestina, etc.
Caracterización de los candidatos finalistas
Retomando la situación ecuatoriana, es necesario caracterizar a los dos finalistas, no en base a sus discursos y ofertas de campaña, sino aplicando el método marxista de reconocer los intereses de clase que representan (el ser determina la conciencia).
El continuismo correísta significa más de lo mismo: modernizar el capitalismo
Lenín Moreno, candidato de Alianza País, significa el continuismo correísta; es la expresión social de la burguesía moderna (industrial-importadora-financiera) estrechamente vinculada al capital extranjero, especialmente chino. En contradicción con su discurso de izquierda y progresista, el objetivo central del régimen de Alianza País ha sido la modernización del capitalismo ecuatoriano, garantizando la acumulación de capital a los grupos monopólicos que dominan la economía, los cuales obtuvieron en este período, como nunca antes en la historia, altas tasas de ganancia y rentabilidad. Por eso hemos caracterizado al gobierno de Correa como un gobierno burgués, proimperialista y bonapartista, en el sentido de que ha actuado como árbitro entre las diversas fracciones de la clase dominante, para lograr un mejor control de las clases dominadas.
Pese a que en los diez años en el poder el régimen ha contado con ingentes recursos presupuestarios, gracias a los altos precios del petróleo y la recaudación de impuestos, deja al país sumido en una crisis económica muy grave que se expresa en problemas como las altas tasas de desempleo y subempleo (empleo inadecuado), déficit fiscal que se ha cubierto con endeudamiento agresivo tanto externo como interno (alrededor de 40 mil millones de dólares) y entrega de los recursos naturales y obras de infraestructura más significativas a empresas transnacionales, principalmente de la China. Se ha agudizado el modelo extractivista-primario-exportador, dejando de lado la propuesta de un cambio de la matriz productiva. Se ha impulsado la minería a cielo abierto en manos de transnacionales extrajeras con graves daños ambientales para los pueblos indígenas y comunidades aledañas a dichos proyectos.
En el aspecto social, pese al incremento de los presupuestos de educación y salud, hay carencias muy graves, como el fracaso del nuevo modelo de bachillerato unificado y cientos de miles de jóvenes no han logrado ingresar a la universidad ni cuentan con empleo adecuado. La inversión en salud ha permitido el enriquecimiento de los establecimientos privados y las empresas farmacéuticas, ante la insuficiente cobertura por parte de los centros de salud estatales. La seguridad social ha sido colocada en grave riesgo por el desconocimiento de la deuda y la decisión de no aportar el 40% del Estado para los fondos de pensiones de los jubilados, como lo señala la Constitución.
En lo político se ha configurado un régimen autoritario donde el ejecutivo ejerce un control directo sobre las demás funciones del Estado. Se ha utilizado la justicia para perseguir a los opositores, se ha criminalizado la lucha social y se ha instaurado una política de temor para impedir la protesta. Cientos de dirigentes y luchadores han soportado la cárcel y se encuentran enjuiciados por reclamar sus derechos, como en el caso reciente de las comunidades shuar de Morona Santiago. La libertad de expresión ha sido severamente limitada por la Ley de Comunicación y el control de varios medios de comunicación colectiva. El problema de la inseguridad se ha desbordado por falta de fuentes de trabajo y la influencia perniciosa de modelos consumistas e individualistas provenientes de modelos foráneos. Quizá, la herencia más nefasta del correísmo es la división que ha provocado al interior de las organizaciones y los movimientos sociales, logrando neutralizar y debilitar la lucha social de los trabajadores, indígenas y diversas fuerzas sociales que lograron derrocar a tres gobiernos antipopulares durante la etapa neoliberal en el Ecuador.
La vieja derecha neoliberal intenta retomar el poder
Guillermo Lasso de CREO es un claro y directo representante de la banca y la burguesía financiera, ya que es uno de los principales accionistas del Banco de Guayaquil, el segundo más grande del país y se encuentra vinculado a poderosos grupos económicos exportadores e importadores. No es nuevo en la política y las funciones públicas, ya que trabajó en la Junta Monetaria con Sixto Durán Ballén. En el período de Jamil Mahuad fue nombrado gobernador del Guayas en reconocimiento por haber sido uno de los financistas de su campaña, función en la cual adquirió fama de intransigente en las relaciones laborales con los trabajadores del sector público y de represor de las protestas sindicales y de los moradores de barrios marginales en la provincia. (Vistazo Diciembre 17/98). Luego actuó unos meses como Superministro de Economía en la etapa previa al tristemente célebre feriado bancario. En el período presidencial de Lucio Gutiérrez fue embajador itinerante en los Estados Unidos y encargado de la visita en que Gutiérrez se declaró el mejor amigo de Bush.
Su pensamiento es de corte neoliberal en lo económico y conservador en lo ideológico, ya que ha sido parte del grupo católico Opus Dei. Su propuesta fundamental es crear un millón de empleos a través de la eliminación de 14 impuestos, lo cual muestra un simplismo demagógico que no tiene posibilidades de llevarse a la práctica. Para congraciarse con las organizaciones sociales ha ofrecido suprimir el examen de ingreso a la universidad, eliminar la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt), cambiar los esquemas de acreditación y fortalecer la educación técnica. Se ha comprometido a no explotar el petróleo del Yasuní y consultar con las comunidades afectadas por la minería a cielo abierto. En lo político, propone una reforma a través de una consulta popular y derogar enmiendas como la reelección indefinida, derogar la Ley de Comunicación y eliminar el Consejo de Participación Ciudadana, conocido como quinto poder.
Lo que en realidad puede esperarse si triunfa en las elecciones y llega al poder, es una política de ajustes que supone la eliminación de subsidios, congelamiento de salarios, mayor flexibilización laboral, privatización de las empresas estatales, disminución del gasto público, apertura indiscriminada a las transnacionales y el capital extranjero, la firma de tratados de libre comercio con las grandes potencias, renegociación de la deuda y acercamiento a organismos de crédito internacional como el FMI, es decir el recetario clásico del neoliberalismo. Eso implica descargar el costo de la crisis sobre la clase trabajadora y los más pobres y tratar de blindar a los sectores empresariales más fuertes.
¿Existe el “mal menor”?
 Es claro que ninguna de las candidaturas finalistas tiene una propuesta de cambio orientada a que la crisis económica del capitalismo internacional e interno, sea pagada por los más ricos, por el capital financiero y productivo que se ha beneficiado del trabajo social. En consecuencia, no existe un mal menor. Tampoco se ha consolidado una propuesta desde abajo, construida desde la base social organizada que permita reformas democráticas mínimas orientadas a la redistribución de la riqueza social, lo cual se puede alcanzar sólo cuestionando al capitalismo real y luchando por una sociedad justa, igualitaria y solidaria, es decir una sociedad Socialista.
La Unidad Popular (ex MPD), Pachakutik y demás organizaciones del Acuerdo Nacional por el Cambio no han tenido la capacidad ni la motivación para impulsar una propuesta independiente de la burguesía, con programa y candidatos propios. Se repite la historia de buscar candidatos burgueses y acogerse a las propuestas de la clase dominante que buscan preservar el status quo, la conciliación de clases y en el mejor de los casos, pretenden darle un rostro más humano o una imagen más civilizada al capitalismo. Por eso nuestra opción en la segunda vuelta electoral es VOTAR NULO.
Llamamos a los trabajadores, campesinos, jóvenes y población en general a expresar su rabia y descontento con los dos candidatos de la burguesía a través del voto Nulo, no podemos ser cómplices de un gobierno que se convertirá en nuevo verdugo de los más desposeídos, para luego estar arrepentidos diciendo que nos ha traicionado y teniendo que justificar ante las bases las nefastas consecuencias de nuestros propios errores.
Construir el poder obrero campesino y popular
 La salida para el campo popular no es fácil. Hemos perdido espacio ante un gobierno que se camufló con un engañoso discurso progresista, e incluso “socialista” y también ante la derecha que ahora cuenta con una base social popular desengañada por las políticas de la llamada “revolución ciudadana”. Hemos cedido en el tema electoral el terreno ganado con la movilización social, las luchas y la protesta de los trabajadores, los indígenas y campesinos, los médicos, las mujeres, los ecologistas, los desempleados, los jubilados, la clase media pauperizada por la crisis y que se manifestó en las calles en los últimos años, especialmente desde mediados del 2014.
Sin embargo, nos queda un camino, tenemos que recomenzar desde abajo, reconstruyendo las organizaciones de base de los trabajadores y los movimientos sociales, dotándoles de métodos democráticos y revolucionarios, retomando las reivindicaciones y derechos de cada sector. Sólo desde allí podremos reinventarnos, superar las direcciones burocráticas, caminar con nuestros propios pies y guiarnos con nuestras propias ideas, sin pedir permiso ni arrimarnos a ningún poder que nos compre, coopte o corrompa. Por eso proponemos retomar el camino de la unidad y la movilización en las calles, independiente de la burguesía y el gobierno de turno.
Nuestras propuestas:
 – Denunciar la farsa de la “democracia electoral”, donde los procesos electorales son controlados por quienes tienen el poder económico (banqueros y empresarios) y el poder político (el gobierno que controla el Estado y parte de los medios de comunicación).
 – Fortalecer y reunificar las organizaciones obreras y populares para la lucha contra las políticas antipopulares que se aplicarán cualquiera sea el candidato ganador.
 – Coordinar y compartir nuestras ideas, luchas y resistencias desde abajo: desde los trabajadores, campesinos, indígenas, ecologistas, mujeres independientes, jubilados, estudiantes secundarios y universitarios, jubilados y demás organizaciones populares.
 – Construir un programa que recoja las aspiraciones y reivindicaciones más sentidas por cada uno de los sectores y movimientos sociales anteriormente señalados. Es necesario construir un programa alternativo que no descargue el peso de la crisis sobre los más pobres. Hay impedir el desangre de recursos por el pago de la deuda externa, la salida de capitales y las ganancias excesivas de las transnacionales y los grupos monopólicos que controlan los mercados.
 – Denunciar la corrupción al interior del Estado, exigir la devolución del dinero robado y el enjuiciamiento y castigo de los autores, cómplices y encubridores. Exigir la expropiación de sus bienes.
 – Rechazo al extractivismo, la minería a cielo abierto y defensa de los territorios indígenas.
– Por una Reforma Agraria que permita el acceso efectivo de los pequeños y medianos campesinos a la tierra y los recursos productivos y al agua, a fin de garantizar la soberanía alimentaria nacional.
– Rechazo al TLC con Europa, porque afectará a la soberanía nacional, la producción de alimentos y la sobrevivencia de los campesinos pobres.
 – Recuperación de los recursos estratégicos del país: hidroeléctricas, petróleo, telecomunicaciones, puertos, que sirvan para nuestro bienestar y no de las transnacionales.
 – Plan urgente contra el desempleo y la precarización del trabajo que priorice las áreas de mayor empleo de la fuerza de trabajo, orientadas a satisfacer necesidades sociales básicas como vivienda, agua potable, alcantarillado, energía y comunicaciones.
 – Restitución del 40% del aporte del Estado al IESS para las pensiones de los jubilados, así como el pago de la deuda para el mejoramiento y la ampliación de la atención en salud.
 – Exigir la recuperación de los derechos conculcados a los trabajadores por este gobierno, especialmente del sector público. Luchar por la recuperación del salario real que compense al menos el costo de la canasta familiar básica.
– Reforma integral del sistema educativo ante el fracaso del bachillerato general unificado. Supresión de los exámenes de ingreso a las universidades por discriminatorios. Restitución de la autonomía universitaria, garantizando la gratuidad de la enseñanza en todos los niveles así como una formación de calidad, crítica y vinculada a la problemática social. Restitución de la educación intercultural bilingüe.
 – Amnistía inmediata a los dirigentes y luchadores sociales encarcelados o enjuiciados por defender los derechos colectivos.
 – Por la no criminalización del aborto y el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo. Políticas públicas para prevenir el feminicidio y la violencia contra las mujeres. Por plenos derechos laborales para la mujer trabajadora, a trabajo, igual salario, guarderías en los sitios de trabajo, comedores y lavanderías públicas, protección a la maternidad, no a los despidos y al acoso en los sitios de trabajo.
 – Apoyo a la lucha contra la opresión de los grupos GLBTI, los afroecuatorianos, las nacionalidades indígenas.
 – Exigir políticas públicas efectivas para combatir la violencia social en temas como la desaparición de personas.
Estos entre otros puntos de un “programa de lucha” no será una concesión graciosa de los de arriba sino de la organización y la movilización de los de abajo.
Además es imperativo reagrupar fuerzas y que construyamos una organización política verdaderamente democrática y revolucionaria que sea la expresión de los trabajadores del campo y la ciudad, que recoja las reivindicaciones de los movimientos de mujeres, ecologistas y otros grupos que sufren la discriminación social, a fin de orientar la lucha social hacia un auténtico cambio de las estructuras de explotación y opresión que se han mantenido a lo largo de la historia.
¡Votar nulo y organizarnos para enfrentar al nuevo gobierno!
 ¡No caer en la trampa del “voto útil” o del “mal menor”!
 ¡Gobierne quien gobierne, los derechos se defienden!
 ¡Por un gobierno de los trabajadores, los campesinos e indígenas pobres, que lleve adelante este programa!
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